La adrenalina, también conocida como epinefrina, es una catecolamina que funciona como un neurotransmisor y una hormona en los humanos. Producida por las neuronas simpáticas y las células cromafines en la medula suprarrenal, la adrenalina se libera en situaciones estresantes para provocar una respuesta de lucha o huida que es esencial para nuestra supervivencia, que está incorporada en nuestros genes.
Sin adrenalina, el cuerpo no controla eficazmente el flujo sanguíneo, aumenta la frecuencia cardíaca y elimina los límites neurológicos impuestos a la fuerza muscular.
Sin embargo, la liberación de adrenalina no es la única respuesta fisiológica al estrés externo. Por ejemplo, la liberación de glucocorticoides por parte de la corteza suprarrenal y un aumento en el azúcar en la sangre también acompañan la respuesta de estrés del cuerpo.
Desafortunadamente, sin adrenalina, los órganos principales no pueden continuar funcionando normalmente una vez que se inicia la respuesta al estrés. Como respuesta, los pacientes de la enfermedad de Addison (función adrenal reducida) pueden morir instantáneamente cuando se les somete a estrés externo.