Protege los músculos, la grasa y los órganos internos de lesiones externas y bacterias. Permite que el cuerpo regule su temperatura central sudando o enviando sangre a la superficie de la piel para que se enfríe.
Permite la sensación de temperaturas frías y calientes, por lo que reaccionamos en consecuencia y mantenemos una temperatura central segura. La sensación de dolor en la piel también nos protege de las lesiones causadas por los extremos calientes y fríos.
Las terminaciones nerviosas de nuestra piel nos permiten sentir el mundo que nos rodea y darle sentido. Nuestros nervios pueden detectar muchas texturas diferentes, y pueden funcionar, ya sea que la superficie o el objeto que tocamos sea duro, suave, liso, áspero, irregular, puntiagudo, húmedo, seco o afilado.