Nacemos con millones de conexiones en nuestros cerebros. Básicamente todo está conectado a todo lo demás. ¿Alguna vez has visto a un bebé en movimiento? Mueven cada extremidad en su cuerpo cada vez. A medida que aprendemos y crecemos, comenzamos a diferenciar diferentes grupos musculares y obtener un mejor control de cada músculo individual. Pero a menos que dediques tiempo a la práctica centrada, muchos músculos seguirán siendo cruzados. Intenta mover el dedo anular sin mover el dedo meñique. Lo más probable es que, a menos que seas un músico experto que haya pasado horas haciendo ejercicios con los dedos, no puedas hacerlo. Es lo mismo con tus ojos. Para guiñar el ojo, debes enviar la señal a un ojo para contraer los músculos del elevador, mientras le envías una señal al otro ojo diciendo que no los contraes, contrae el orbicularis oculi. Esa es una tarea complicada y requiere práctica para poder trabajar un músculo sin querer otros que estén naturalmente vinculados a él.
Respuesta rápida, si practicas, puedes guiñar el ojo con cualquier ojo. O haga el signo de Vulcan “viva largo y prospere” con cualquier mano. ¡Pero puede que te resulte más gratificante al final si te limitas a tus clases de piano!